La Solana ahuyenta sus fantasmas ante el Miguel Esteban (2-0)

El fútbol tiene mucho de mental y el hambre derriba cualquier barrera. Así, con hambre, es como La Solana despachó a los migueletes con mucha más facilidad de la prevista.

Aurelio Maroto (Web Municipal La Solana)

La Solana: Manolo, Sancho, Diego Sevilla, Juli, Xavi, Almarcha, Javi Grillo, Crístofer, Mini, José Mari y Juan. En la segunda parte salieron Vipu, Capelo, Samuel y Ángel.

Miguel Esteban: Marco, Roberto, Alberto, José Javier, Marius, Mateo, Villarejo, Tito, Joselu, Gabri y José Juan. En la reanudación salieron Mara, Iván, Antonio y Jesús.

Árbitro: Martínez Girón. Amonestó a los locales Diego Sevilla y David Sevilla, y al visitante Marius.

Incidencias: Alrededor de 350 espectadores en La Moheda en una tarde muy desapacible. Llovió toda la segunda parte.

Comentario: La Solana se sacude sus propios fantasmas. O eso parece. Con media docena de bajas, entre ellas varios ‘intocables’ como Naranjo, David Sevilla o Manuel, el equipo se reseteó para doblegar a un amenazante Miguel Esteban. Manolo Sancho tenía fácil la alineación porque sólo quedaban 11, ya que los del banquillo estaban de adorno. Pero quién dijo miedo. El fútbol tiene mucho de mental y el hambre derriba cualquier barrera. Así, con hambre, es como La Solana despachó a los migueletes con mucha más facilidad de la prevista.

Si no contamos una clarísima ocasión visitante a los diez minutos que salvó Manolo in-extremis, el partido fue un monólogo local y el 2-0 final se quedó muy corto. La Solana dominó de principio a fin, sin concesiones de espacio al rival, apretando la presión en tres cuartos, acudiendo a los apoyos y, sobre todo, creando fútbol. Javi Grillo puso la pausa en la zona ancha, escorado a la izquierda, mientras Almarcha parecía estar en todas partes ayudando en el enganche. El tercer hombre era Diego Sevilla, que volvió a agigantar su figura como quinto defensa y cabalgó arriba constantemente. Tuvo premio en el minuto 18 cazando un balón suelto en el área para batir a Marco. Tuvo que ser un hombre de atrás quien acabara con 300 minutos de sequía goleadora.

El 1-0 fue un chute de adrenalina que espoleó aún más al equipo. Crístofer se convirtió en un dolor de muelas por la banda diestra, otra vez a pierna cambiada, ahondando en el gran momento de forma que atraviesa. Por el otro lado entraba el chaval José Mari, titular a la fuerza. ¡Qué gran partido el suyo! No tuvo miedo con el balón en los pies y se dejó el alma en las ayudas. Como Xavi, el otro titular a la fuerza que también brilló en el lateral derecho. Anduvo rápido en los cruces, firme en el despeje e impecable en las entregas. La pregunta es si Sancho habrá tomado nota, aunque nos consta que sí porque tuvo un comentario particular para ambos al término del partido.

Sin noticias del Miguel Esteban en ataque, muy romo, La Solana se sentía a gusto y era cuestión de tiempo clavar otro rejón. Lo hizo José Mari tras una buena jugada iniciada por Mini, continuada por Almarcha y rematada de primera por Crístofer. El rechace del portero lo remachó José Mari para poner el 2-0.

Las sensaciones al descanso eran excelentes. El equipo por fin ganaba, y aún mejor, por fin hacía fútbol de verdad ante su parroquia, esa que no falla ni en tardes así. Decir ‘de perros’ es decir poco.

Control absoluto

La segunda parte no tuvo color, más que el amarillo. Salió Capelo por Mini, con molestias y sin fortuna, y La Solana ganó aún más dominio de balón. El Miguel Esteban no tenía músculo en la medular y era incapaz de completar una ronda de pases para posicionarse. Ni hablar de llegar con peligro a los dominios de Manolo. Ante cualquier asomo, allí estaban Sancho y Juli, inmaculados en el corte. De hecho, las ocasiones se acumularon sobre la meta de Marco, ya bajo la lluvia. Almarcha, Grillo, José Mari, Crístofer… Regresó el espectro de Pedro Muñoz, con la diferencia de que los deberes ya estaban hechos.

El 2-0 final fue suficiente para ratificar lo que ya sabemos: nadie defiende mejor que La Solana. Pero también para reivindicar que el equipo vuelve a tener gol, sin importar quién lo firme. Y también capacidad de camuflaje ante la adversidad en forma de lesiones. Aunque, quizás, lo que más agradeció la grada fue otra cosa: la verticalidad.

Siete finales

En la rueda de prensa pospartido, Manolo Sancho felicitó al equipo en su conjunto, aunque particularizó en José Mari y Xavi, que acostumbrados a calentar banquillo estuvieron a la altura necesaria en el momento preciso. El técnico cree que el equipo sale reforzado de este partido, aunque sabe muy bien que el camino todavía será abrupto. Queda una ‘final’ menos, siete, y La Fuente llama a la puerta. Es el siguiente invitado de La Moheda el Domingo de Ramos. A la misma hora. Todos esperan que con idéntica atención a su huésped. Veremos.

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